
Cuando, avanzamos por la ruta y comenzamos a ver, a lo lejos, la enorme chimenea de ladrillos, nos da la sensación de estar llegando a otro tiempo, a otra realidad. Si seguimos recorriendo, ingresamos a un pequeño pueblo de casas bajas, de inconfundible estilo inglés, con calles de tierra, y antiguos edificios que dan cuenta de un pasado glorioso.A medida que nos adelantamos en el pueblo, nos invade la sensación de estar viajando en el tiempo, cada cuadra recorrida nos acerca más a una realidad distinta, las calles se pueblan de fantasmas, de carros “cachapes” tirados por bueyes, de sonidos del trabajo, de aserrín. El alma se impregna de ”Quebracho”.
El pueblo se llama Villa Ana o La Gallareta o Villa Guillermina... es un pueblo taninero. Solo conociendo su historia, se puede empezar a entender y a valorar la enorme riqueza que estos pueblos del norte de Santa Fe poseen, y esta historia, siempre, indefectiblemente, está ligada a La Forestal.
